Pigmalión es un personaje de Ovidio que esculpió a Galatea dotándola de tanta belleza que al final éste se enamoró de su propia creación. Posteriormente Galatea se transformó en una persona de carne y hueso para que Pigmalión acabara casándose con ella. ¿No os recuerda a Pinocho?
En homenaje a este personaje se llama Efecto Pigmalión al efecto que afecta tanto positiva como negativamente a conseguir algo que creemos que lograremos.
Rosenthal y Jacobson realizaron un test de inteligencia a todos los alumnos de una determinada escuela con el fin de detectar a los alumnos con más capacidades. Después guardaron los resultados en el cajón y escogieron de forma aleatoria a un 20% de los alumnos. Se informó a los profesores que en ese 20% se encontraban los alumnos con más capacidad para destacar del resto. Meses después volvieron a hacer el test de inteligencia y ese 20% había experimentado un ascenso mucho mayor que el resto, el comportamiento de los profesores al tener mejores expectativas fueron la causa del crecimiento intelectual de este grupo de alumnos.
Si aplicamos esto al convulso panorama electoral, ¿el resultado de las encuestas puede influir a la hora de efectuar el voto? ¿El resultado de los sondeos puede hacer cambiar el voto para hacer este más útil?
Hemos observado el descalabro de UPD, un partido aparentemente normal, sin antecedentes de corrupción y luchando activamente contra ésta. A partir del no pacto con ciudadanos las encuestas empezaron a situarlos muy por debajo del partido de Albert Rivera y con la cercanía de las municipales hubo un trasvase de políticos que querían mantener la poltrona incluso cambiando la chaqueta. Aquí podría considerarse el no pacto como causa del descalabro, ¿pero afectaron los resultados de las encuestas? ¿se vota contra el partido que no queremos o a favor de nuestros intereses?
Nos bombardean con encuestas casi diariamente y cada imperio mediático nos presenta los resultados casualmente en función de la preferencia de la línea editorial. Leemos bipartidismo por un lado o ruptura de éste por el otro. Los tertulianos sacan conclusiones de cada una de las encuestas, que si uno está cansado, que si otro está en forma y el que queda se está recuperando. El rigor científico no interesa.
Todas las encuestas, incluso la del CIS tienen lo que se denomina "posterior cocina". O sea, que si la mayoría de encuestas están mal hechas (en el caso de que realmente las hagan) y con los errores mal calculados (en la mayoría de encuestas se calcula el error suponiendo que el muestreo haya sido aleatorio y nunca es aleatorio), además después se le aplica una corrección de la que no se conoce el criterio, la dichosa cocina.
¿Alguien duda de la manipulación interesada de la presentación de los resultados? Yo no pondría la mano en el fuego.
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