20
de noviembre, puede que alguien aparezca hoy por la Cruz de los Caídos
con un ramo de claveles blanquiazules y unos zapatones, los dejará con
una leve sonrisa sobre la tumba donde erróneamente dicen que está enterrado
mi tocayo el falangista. Que curioso, cómo lo quitaron de enmedio
porque molestaba y después fue el centro de homenajes.
Así se conserva el
poder, siendo un hideputa sin escrúpulos y como único ideal la peseta.
Nostalgia da pensar en ella, mis hijos no saben lo que es y mi madre
todavía no se aclara con la nueva moneda que nos está llevando a un caos
económico.
¿Y cómo se para este caos? Un genio dijo que seguir haciendo
lo mismo y esperar resultados diferentes es una locura. Pero tal vez
esa es la locura que interesa a los verdaderos dueños del mundo.
Un
mundo que parece que funciona a base de indicadores, la prima de riesgo,
la triple A ... etc... las agencias de calificación de riesgos nos
bombardean con predicciones apocalípticas y al mismo tiempo manipulan la
realidad para que los auténticos dueños del mundo lo sigan siendo.
Y
estos dueños han decidido que sigue siendo rentable agitar la patria del
hijo de Dios. Ese Dios que de existir se habría suicidado un millón de
veces al no soportar las injusticias.
Injusticia es ver que un niño no llora cuando está rodeado de destrucción porque no conoce otra cosa,
porque es lo normal. Padres, abuelos, tíos, hermanos.. ya no le quedan
lágrimas para llorar a los caídos en nombre de su dios. El azar de nacer
aquí y no en Gaza, qué suerte hemos tenido.
Aunque eso pensaría un niño de Siria antes de empezar la cruel guerra civil. En pocos años han pasado de tener suerte a embarcarse en un viaje con una alta probabilidad de visitar a la parca. Y eso los que han tenido cuartos para pagar un arriesgado viaje, los que no tenían cuartos se quedaron allí a morir o a lo que es mucho peor: ser un muerto en vida.
Aunque eso pensaría un niño de Siria antes de empezar la cruel guerra civil. En pocos años han pasado de tener suerte a embarcarse en un viaje con una alta probabilidad de visitar a la parca. Y eso los que han tenido cuartos para pagar un arriesgado viaje, los que no tenían cuartos se quedaron allí a morir o a lo que es mucho peor: ser un muerto en vida.